Jimmy Liao: el poeta de las imágenes

Ahora que se cumple un año de la exposición que tuvo lugar en el (recién cerrado) museo ABC en Madrid a propósito del ilustrador y escritor infantil Jimmy Liao, me gustaría destacar su figura como autor de libros que aúnan ilustraciones y textos que escapan a las etiquetas y sugieren lecturas diferentes. La exposición contenía numerosas ilustraciones del autor taiwanés y fue una oportunidad única para ver gran parte de su obra representada y comprobar que se trata de un artista con un mundo único y una obra que oscila entre lo conceptual y lo imaginativo.

Si bien Jimmy Liao siempre es destacado como ilustrador, considero que es la integración de imagen y texto lo que lo hace tan atractivo. Sus imágenes remiten al surrealismo y al mundo de los sueños y suelen suscitar extrañamiento en los lectores, de manera que parte de su encanto llega desde lo sensorial antes que desde el sentido. Asimismo, los textos que emplea interactuando con las imágenes suelen ser breves y elípticos, y en muchas ocasiones contienen pequeñas dosis de ironía y matices que nos “obligan” a releer.

Jimmy Liao puede parecer una autor peculiar y algo complejo para los niños, porque, entre otras cosas, trata temas como la soledad, los sueños, los anhelos, las frustraciones, los miedos o la muerte. Algunos libros como El sonido de los colores o Soy feliz: no me preocupo, soy yo quien tiene preocupado al mundo, son un claro ejemplo de su visión. Imágenes oníricas, situaciones insólitas que remiten al subconsciente, al mundo de los sueños y la imaginación. Otros, como La noche estrellada o La piedra azul, tienen una narratividad más lineal; sin embargo, gracias a su capacidad sugestiva hay suficientes dosis poéticas para que los lectores interpreten la historia desde su propia experiencia o intereses. Por otra parte, muchos de sus libros tratan las emociones y los sentimientos, como Abrazos o El pez que sonreía, lo que también contribuye a un mayor interés para leerlo y fomentar la educación emocional en las etapas de Infantil y Primaria.

La piedra azul

Una de las razones por las presento a Liao en mis clases, es por el carácter interdisciplinar de su propuesta y la mezcla de ilustración, narratividad, poesía y fragmentariedad. Un libro como Soy feliz puede leerse bajo el prisma de lo poético pero también de lo narrativo y hasta del tebeístico. De hecho, una de las cosas que más me llama la atención del taiwanés es la capacidad de transmitir sensaciones y emociones a personas de edades muy distintas. Muchos de sus libros pueden interesarle a un niño de unos seis u ocho años y a la vez a un adulto. Como en el caso de El Principito, los lectores extraen intereses en función de sus capacidades comprensivas y su sensibilidad en momentos distintos de la vida. 

Por ello, suelo plantear una actividad a mis alumnos basada en unas ilustraciones de Liao.  Les muestro dos imágenes que son una especie de viñetas, pues también tienen texto y están separadas entre sí, y les digo que las continúen ellos, manteniendo la coherencia narrativa que hay en esas dos viñetas. Es decir, no se puede, de repente, escribir una escena con un texto muy largo o dibujar una imagen que no tenga que ver con las dos anteriores. En este sentido, sirve para ordenar y dar cohesión a la historia desde la imaginación y la creatividad, así como a proponer distintos enfoques a un planteamiento de una historia.

Resumen de la actividad:

  1. Leer las dos primeras escenas/viñetas de Soy feliz que el profesor proporciona y reflexionar brevemente sobre ellas (colores, personajes, elipsis, sugerencia, temática, etc).
  2. Continuar la historia por medio de la síntesis entre imagen y texto. Tienen que crear dos escenas más (de manera que hay un total de cuatro, como en el libro original).
  3. Se exponen las escenas/viñetas de cada grupo, leyendo y visualizando texto e imágenes, sin explicar nada (los lectores deben entender la historia por sí misma y todo lo que quieran transmitir los autores debe ser utilizando los recursos visuales y textuales).
  4. Finalmente, les muestro las escenas/viñetas del propio Liao (pueden verse aquí abajo).
  5. Los alumnos se reúnen por parejas o grupos de 3-4 personas, dependiendo de la clase.
Soy feliz…

Considero que muchos niños podrán sentirse atraídos por la aparente inconexión entre imagen y texto, o por la historia inacabada. Da pie para que en la cabeza del niño o niña la historia continúe o se interprete según sin visión personal o su imaginación.

Además, este ejercicio les permite a los alumnos y alumnas acercarse a la literatura infantil contemporánea, donde se da tanta importancia a las imágenes y a lo poético, tanto desde su capacidad para sugerir como para sintetizar ideas o emociones independientemente del texto, o en su fusión con él. 

Asimismo, este libro de Liao y en concreto esta microhistoria con la que trabajamos, sirve de ejemplo para desarrollar el pensamiento lateral. Según Edward De Bono, el pensamiento lateral “está íntimamente relacionado con los procesos mentales de la perspicacia, la creatividad y el ingenio” y para interpretar esta historia, así como para continuarla, es necesario desempeñar dotes creativas e imaginativas. Se buscan diferentes enfoques y perspectivas, se rompen esquemas y prejuicios desde una base común para todos los alumnos, lo que contribuye a fomentar este tipo de destreza.

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